Palabras de un Don Nadie

La idea es sembrar pánico desde mi pánico. Que sea un espacio infinito en donde cobijar a esta mente inquieta, que a veces se hace eterna y se refugia en recovecos de dificil visión. El refugio de mis obsesiones, perversiones, pero también sueños y esperanzas. En fin, que sea lo que tiene que ser.

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Location: La Florida, Región Metropolitana, Chile

Monday, November 20, 2006

Dualidad


La mujer nunca entiende, tres palabras hermosas valen mas que una sincera. Cuando uno dice quieres acostarte conmigo, sin más, sin preámbulos, directo, sincero, mirando a los ojos, suele tener suerte adversa. Ahora, si uno va y comienza a decirle lo bonita que se ve, lo diferente que resulta verla entre tanta gente, lo ideal que a veces suele ser, como irradia luz entre tantas o entre todas, lo mágica que es su sonrisa, lo intenso de sus pláticas, lo cadencioso de sus movimientos, cómo su olor atraviesa cada poro, cuan agradable y seductor resulta verla reír, sin aspavientos, sólo reír, de buena gana, sinceramente, con las vísceras, con la carne, terrenalmente, lo revolucionario que resulta ser una caricia suya, capaz de crispar cada vello y encender cada pasión, cómo su voz casi susurrante, aniquila cualquier barrera y da directo en el fuego sexual, cómo verla conversar con otro provoca esa rabia desquiciada, ese dolor profundo, cómo sin darme cuenta, hace desaparecer a la gente alrededor, tan sólo prestando atención a mis tonterías y sin más, yacemos solos en la sala, sin mas compañía que nuestras miradas, que por arte de magia o estelarmente o enamoradamente, son incapaces de disolver tal embrujo de unión, para luego levantarnos y danzar al compás de lo que venga, porque tú cadencia aguanta cualquier ritmo y mi ansiedad cualquier burla. Así te abrazo, y ese momento resulta bendito, esa ocasión única, irrepetible.

Entonces me pregunto, cuál es la diferencia, ambos persiguen un intento, una esperanza, uno fue económico y sincero, el otro fue suave, invirtió tiempo, pasión, cariño, quizás dolor. El primero no sufrió ante el desaire, el segundo puede perder el corazón en el intento; el primero puede caminar tranquilo esperando una nueva oportunidad, para el segundo no existen nuevas oportunidades, sólo lo calma un regazo y lo alienta un amor; el primero es capaz de dormir como siempre, para el segundo ya nada es como siempre, menos el dormir, porque el dormir conlleva al despertarse, despertar vacío, en soledad, de esa soledad que duele y cuestiona la vida misma; el primero puede mirar a otras damas y preguntarles, como siempre, si quieren estar con él, para el segundo no hay más mujeres, mucho menos preguntas, ya todas tienen respuesta en ese mirar, todas se disipan con esa caricia y no hay mas mujer que la que alienta todo paso, llena cada esperanza y sueña en cada respiro; el primero puede pensar en proyectos y planes, el segundo sólo puede pensar en ella, perdido en su amor, atrapado por su afecto, adicto a sus besos, borrándose lentamente en el fuego de su sentimiento, destruyendo su límite para anidar su cuerpo cerca de su corazón, quizás y ese sea su mas grande proyecto, su única esperanza; el primero puede ser feliz con cualquier cosa, al segundo, sólo una cosa lo hace feliz, a veces ni siquiera pide su amor, sólo le basta un destello de sus ojos, el aroma de su piel y por siempre estará encadenado a que ella sea la razón de su felicidad, ya que el vacío lo mata.

El primero, puede escribir este tipo de reflexiones polares, desquiciadas, el segundo esta llorando dentro del alma del primero, viviendo el vacío, sintiendo la soledad, en oscuridad y silencio. Y a ninguno a esta altura le importa ese esquivo amor.

Friday, November 17, 2006

Conversación Mágica

Hoy hablé con la Tierra, quizás y por primera vez podemos sostener un diálogo continuo y sin ironías, me comentó al pasar que le encantaba amanecer con nieve sobre ella, cubriéndola, yo le comenté que me encantaba amanecer con una dama voluptuosa sobre mí, se río, porque no pudo aguantar la erupción, pero definitivamente, no quería reír, de inmediato me dijo que hasta cuando le tomaba el pelo, que si no podía hablar nada en serio, me disculpe, sentí que fui el culpable. Le dije que estaba arrepentido por esa acción, que no se enojara, mire que la última vez causó un huracán en centro y norte América sin precedentes, de paso, traté de esbozarle que era un celosa, que de verdad con la Luna no tenía nada, que eran sólo mimos, sólo miradas, no me creyó nada, pero calmó sus elocuentes epítetos. Me habló de cómo estamos destruyéndola, que si somos idiotas, le dije que sí, es más le comenté que somos tan idiotas que no nos basta con destruir nuestro hábitat, de suyo una estupidez, sino que además nos matamos entre nosotros, me miró extrañada, me comentó de inmediato que ella a los únicos que podría pegarles son a Mercurio y Plutón, los planetas mas al alcance, con los demás siempre había tenido problemas de masa y se sentía inferior. Me dí cuenta en el acto de que no se había enterado de cierta noticia que pasé a informarle, le dije que nosotros, humanos, en un seminario de eruditos universales habíamos dictaminado que Plutón no era planeta, así que lo habíamos sacado de esa categoría, me miró enojada, lo noté por las nubes fruncidas que acompañaban a su mirada y me dijo que de verdad éramos idiotas, siento que se apenó por saber la clase de personas que la habitábamos, quizás y las anteriores civilizaciones fueron mejores, pensé. Luego de un rato en silencio me dijo que Plutón sí era planeta, pero sólo más pequeñito, que si acaso nosotros éramos todos iguales, le dije que no, que nosotros teníamos también diferencias de estatura, de masa, y a los pequeños les decíamos enanos, incluso el más pequeño de todos había muerto hace poco, me dijo que pena. Le comente que se ganaba la vida mostrándose, ya que como era el mas pequeño podía lucrar con eso, se puso a reír desmesuradamente, tanto que no sé en que parte (estaba viendo cnn), se había producido un movimiento telúrico de devastantes proporciones, la calmé y le pregunté porqué el motivo de la risa, tratando de darle un tono severo a la reflexión, me señaló que ella ni siquiera conocía al uno por ciento de todos los planetas existentes y que jamás podría ver una situación como esa, la entendí.

Nos acurrucamos un rato, me dijo que le dolía el pecho, me preocupé, la revisé y coincidía con el lugar de las pruebas nucleares de Norcorea, no tuve mas remedio que decírselo, me miró con sabiduría estelar, propia de su clase, y me dijo que no me preocupara, que eso pasaba cuando se acabará el motor generador de esos tormentos, pensé en el presidente de Norcorea, pensé mal, me dijo que eso pasará cuando nuestra raza se extinga, acto seguido me abrazó con fuerza desusual, ahora fui yo el que le comenté que no se preocupara, que sabía que por idiotas nos quedaríamos sin nada y que nuestra civilización estaba mas cerca de desaparecer que de permanecer, es más, le dije que los Mayas tienen un calendario que se acaba en el 2012 mas o menos, me dijo que se acordaba de ellos, muy buenos inquilinos fue su comentario. Nuevamente me abrazó, pero ahora con mas ternura, los dolores habían menguado, ahora sólo tenía picazón en los pies, eso correspondía al Artico, me dijo que deberían estar cazando ballenas algunos amarillos desquiciados, se los sobé. Nos miramos durante un rato eterno, quizás y cuantos días pasaron en eso, después me dice, sabes quiero pasar el resto de mi existencia contigo, pero Tierra yo sólo soy humano, me dijo si quieres te puedo transformar en un ser alado que surcará las galaxias, pero siempre volverá a mí, quedé sumamente intrigado, me dijo que sólo aceptando sabría que era lo que me proponía, le pedí tiempo para pensar. Llegué a casa, fui a comprar el pan con un jugo natural, luego leí a Condorito, después escuché al sordo Beethoven.

Al día siguiente nos juntamos en cualquier parte, ya que todas las partes le pertenecen, me dijo que si lo había pensado, le dije que no había hecho otra cosa, que cual era mi respuesta, le dije que sí, pero con una cláusula, se río y me dijo humanos, ambos reímos, mi cláusula era que me iría con ella en el año 2010, porque aún me quedaban cosas por hacer en la Tierra y además debía aprovecharla mientras durara, le pareció genial, para ella 4 años es un parpadeo, me regalo un viento tibio y le robó al Sol un destello luminoso, para ti señaló, yo le regalé una lágrima que cayó en su piel, me dijo que es lo mas lindo que le habían regalado. De todas formas la curiosidad me invadió y quería saber en que me convertiría, a donde iría a parar, traté endemoniadamente de sacar algo en limpio, fue infructuoso, ella, definitivamente, es más sabia que yo, pero sabía que lograría con el tiempo sacarle algo. Así un día, estábamos coqueteando y pasó una estrella fugaz, la vi mirarla con cariño, mas del usual, de inmediato le pregunté que si en eso me convertiría, se río tiernamente y me dijo que no, que el amor es mas grande y universal, no se acaba nunca y recorre espacios infinitos, me hizo un guiño junto a la Luna y me dijo, serás cometa, navegarás por el espacio, ese será tu trabajo, vigilar y sembrar belleza, pero siempre volverás a mí remanso, donde te haré el amor y cuidaré tu sueño.

Thursday, November 16, 2006

Gordo Depravado

Cómo se puede ser tan bella, me parece un acto de injusticia enorme, universal, catastrófico, que alguien ostente ese nivel de belleza en desmedro de otras tantas que ni siquiera alcanzan la belleza de su sombra. Sin describir su angustiante hermosura, debo señalar, con todo el respeto y dolor, que no me extrañó lo que le aconteció, debo señalar, que tamaña desigualdad debía ser corregida, no fue la mejor forma, mucho menos la que yo hubiera deseado, pero era de justicia divina que alguien hiciera algo. Entiendo que el objetivo del atacante no fue reponer un equilibrio universal, probablemente su móvil fue someter, poseer, penetrar a esa belleza dolorosa, pero tras aquello, en el gran engranaje divino, estaba contenida esa acción.

Los días eran iguales, nada cambiaba en mi vida, ni siquiera sentía el deterioro de mi cuerpo, dado que pasaba gran parte del día, sedentariamente, sentado en cualquier lado. Entonces la vi, nunca antes me había fijado, andaba en su jumper ceñido, mas corto que el de ninguna compañera, de piernas formadas y fibrosas, quizás tendría 16, no me hubiera extrañado que tuviera algo mas o algo menos, se contorneaba con cada paso que caminaba, casi danzando, una danza tribal de apareamiento, así era su andar. La observé por toda la calle, salí cuando el ángulo visual me impidió continuar con mi deleite, dobló la esquina del aromo y se perdió definitivamente de mi campo visual, ahí fue cuando lo noté, el padre de Mercedes, mi vecina con deficiencia mental, se manoseaba ávidamente su entrepierna, mientras con la mirada seguía el contorneo de la muchacha al caminar. Siempre se había comentado que desde que el señor Soto enviudó, su comportamiento había mutado de forma ostensible, había comenzado a beber en extremo, llevaba meretrices a su domicilio, se paseaba desnudo en su antejardín, lo que siendo franco me causaba una gran carcajada, mas otros comportamientos reñidos con las buenas costumbres; quizás por eso no fue de extrañarme que tuviera ese accionar con el caminar de la muchacha, pensé que yo lo hubiera hecho también, claro que en un lugar más discreto. Bueno, desde ese día comencé a esperar a diario a la muchacha, sólo su visión me hacía despegarme de mi sedentarismo radical, incluso una vez me acicalé para esperarla en la esquina, en mi imaginación, alimentada por mi fantasía, soñé hasta en enfrentarla y expresarle mi adoración anónima, sólo en eso se quedó.

Así fue como llegamos al primer Lunes de ese mes de Noviembre, el calor se hacía cada vez mas presente y ese día fue un fiel reflejo de lo que el verano haría en esta tierra austral, el Sol estremecía, calentaba todo, el aire escaseaba, los ventiladores se escuchaban en cada domicilio con ese susurrar hipnotizante y constante, el sudor cubría la piel de quien anduviese caminando, todo se hacía, en consiguiente, caliente y húmedo, todo se teñía de candor y sensualidad. Llegó la hora de la salida del Liceo, me paré en mi posición de francotirador para observarla, esperé mas de la cuenta, venía con un amigo, o eso creo, su piel brillaba reflejando en su sudor al Sol quien la alumbraba con pasión, cada cuanto se pasaba la mano por sus piernas, sin detener el andar, se sacudía el sudor y continuaba, el amigo la dejó casi en el comienzo de la calle, ella siguió en soledad por el sendero ardiente, bajo mi atenta mirada, su camisa se pegaba a su piel y lograba traslucirse, su jumper subía a cada paso producto de la humedad de sus piernas. Faltando unos metros, quizás cincuenta, se le cae algo al suelo, ella con un ademán insolente se agacha intempestivamente a recogerlo, no tuvo ningún cuidado y su entrepierna quedó al descubierto, logré sin esfuerzo divisar que el calor había hecho que no trajera ropa interior, su sexo al descubierto se asomaba para ser observado, sus diminutos vellos de aureola, hacían de eso una mágica impresión, una foto imperecedera. Tomó con delicadeza, esa que no tuvo al agacharse, al objeto que se había caído, lo guardó en su bolso y se levantó con cuidado, bajando el telón de la bella escena que me había brindado. Algo recorrió mi cuerpo, un regocijo extraño, un poder vertiginoso, que al pronto me tenía asomado en el umbral de mi puerta manoseando mi entrepierna a vista y paciencia de quien pasase por la calle. Ella lo notó, miró de reojo, luego se detuvo y miró de frente, quizás pensaba que no me veía, que era imperceptible, ya que no me escondía, pero no, ella me notó, se subió un poco su jumper y me gritó del frente de la acera, en donde el calor pegaba de canto, te gusta guatón degenerado, luego bajó su jumper y prosiguió su camino. Le vi alejarse, creo que nunca tuve erección mas firme, dobló la esquina del aromo y se perdió de mi vista. El señor Soto estaba afuera de su casa masturbándose, sin ademán de vergüenza, me miró, se río, creo que por primera vez lo entendí, entré con mi sexo vigoroso a la casa, nada sería lo mismo.

Al otro día me entero por las noticias, de que hubo un asesinato en la villa en donde resido, una escolar de dieciséis años fue ultrajada y luego muerta por un depravado, que tenía una hija deficiente mental de la cual también abusaba. Era el señor Soto, pensé que no quería terminar como él, luego rompí la televisión.

Monday, November 13, 2006

Pórtate mal, pásalo bien, siéntete diferente.


Siempre los matrimonios han despertado ese fervor ansioso, ese vertiginoso deseo de celebrar. Lo que me parece muy sensato, entendiendo que se celebra lo más hermoso y distintivo del ser humano, esa capacidad de amor, de comprometerse, independiente que vaya contra su naturaleza animal y polígama, a vivir una vida en conjunto, a extender su límite de cariño, ser uno en vez de dos. Me parece una distinción notable, un acto volitivo y temperamental, que debe rayar, so pena de equivocarme, con el límite difuso y flexible de la locura. Que más sincero, que más claro, que más homologable que la locura y el amor, son las veredas opuestas del mismo camino. El amor como concepto se estructura a partir de la pérdida completa e irrecuperable de la razón, donde las miradas se hacen cómplices la razón huye, ya que tan racional como es, entiende que no tiene cabida en la pasión, en los abrazos, en los besos, en el sudor y en las sábanas.


Todo lo anterior viene como antecedente de un matrimonio, muy diferente al último, ya que el novio no se desmayó, la novia ostentaba un aura de seguridad y belleza singular, la ceremonia fue pulcra y el local mágico. La noche se dio como siempre me pasan las cosas, extrañas. Llegué a la casa del novio, él listo y dispuesto, probablemente con horas de antelación, el hermano mayor, en una angustiante relación con su laptop y la madre escuchaba música clásica mientras acicalaba sus ojos con toques brillantes. Rápidamente se vinieron a la memoria los muchos matrimonios a los cuales he asistido, y creo con seguridad casi absoluta, que nunca vi tanta tranquilidad, si no fuera por mi atuendo y el del novio, nadie hubiera pensado que en las próximas horas estaríamos delante de una ceremonia hermosa. Me uní a ese ambiente calmo, el novio terminó de arreglar lo que estaba arreglando y partió a buscar a alguien, lo vería en la iglesia. En la casa nada cambió, la paz imperó, el hermano dejó de jugar con su pc, lo vi llorar, al parecer tuvieron una discusión encendida, le comenté al pasar que las máquinas son así, que uno debe hacer el esfuerzo y entenderlas, al parecer se calmó en algo. Partimos con destino sur, la iglesia y luego la celebración nos esperaban. Llegué y no conocía a nadie, extraña situación, esperé que pasara el tiempo y seguía sin conocer a nadie, de pronto un ser sin pelo en la cima de su cuerpo se acerca y me saluda, el primer conocido, una buena alegría, la primera de muchas. Al pronto mas gente saluda, la novia llega, casi un destello, un relámpago de elegancia y dulzura, el novio, a duras penas, pudo aguantar su incontinencia urinaria y manejo con destreza su diarrea galopante y entraron. El cura estaba desde hace un tiempo en el púlpito, rostro adusto, voz aletargada y profunda, asocie de inmediato una clase de adoctrinamiento en hipnosis que alguna vez tuve, el sermón casi inquisitivo, preocupado de la forma mas que del fondo, su prédica fue dirigida e intensa.


Terminó el sermón, los novios salieron de la iglesia, momentos antes me pasaron granos de arroz para lanzar a la salida, pensé que con mi mala suerte podría apuntar, sin querer, al ojo de alguno de los novios y estropear todo, luego el novio internado con una contusión ocular, la imagen se hizo mas clara, el temor me invadió, comencé a soltar los granos al suelo, cuando los veo venir, los lancé igual, no di con ningún ojo. Saludé a las personas con las cuales compartiría la mayor parte del resto de la noche... y el día. Voy saliendo con ellos cuando veo a un personaje conocido, mi memoria de elefante dio con un rostro familiar, un ser que antes era de tez oscura y hoy es sólo color mate, comprobé sin querer que la deriva genética de Darwin es cierta. Fué compañero de un año de universidad, otra gran alegría, más, cuando compartiríamos mesa, otra alegría. Llegamos a la celebración, el frío caló por unos momentos a los comensales, los aperitivos que se multiplicaban no daban abasto para calmar la sensación gélida, de pronto los novios, de pronto el baile, de pronto la cena, mas gente conocida, otra alegría.


La mesa era intensa, diversa, alegre. Aparte de mi compañero de universidad y su mujer, estaba otro ser intenso del norte, amigo de las noches de Luna sin duda, gran comensal. Los compañeros con los cuales compartiría, también eran intensos, un ser color cobre, un ser rubio platinado y un ser delgado que casi flotaba, acostumbraba a ver soluciones donde otros ven problemas, de rostro adusto, probablemente producto de algún dolor enquistado al cual no tuve acceso, claro que su rostro como capullo florecía ante cualquier risa y de lo adusto pasaba a dulce, acogedor, elegante, un remanso donde aquietar a mentes díscolas. La noche continuo, quedé a centímetros de agarrar el ramo, alcancé a esquivarlo, algunos sujetos echaban raíces en la barra, otros bailábamos desatadamente. Sonó un grupo rutilante, de música ardiente, el novio era el batero, el calvo que fue el primero en saludarme en la iglesia cantaba y un ser de melena greca y barba tupida sacaba sonidos ignotos de un instrumento de cuerdas. Terminaron de tocar, hubo mas música, mas bailes, mas trago.


Así la noche se convirtió en día y el día de nuevo en noche, pero todo ese proceso lo viví con los personajes de la mesa encantada y para mas detalles habría que volver a vivirlo.


Amigos que el amor los acompañe y que la comunicación sea una de sus formas predilectas de compañía. A veces las cosas no son como se piensan, así que cuando los problemas aparezcan recuerden este día inolvidable, a la gente inolvidable que aglutinaron para celebrarlos y todo el amor que derrocharon en esta noche.


Buena Vida