En esa tarde en que me encontré con todos mis pecados, me dí cuenta que los poetas se hacen de momentos, porque ese fue el momento de escribir. Entendí, en seguida, que es completamente hedonista pretender ser poeta todo el tiempo, es mas, es completamente pretencioso ser algo por siempre...y que aburrido también.
Los poetas por ejemplo, se yerguen de momentos, de lo helado del calor, de la sequedad del agua, cuando te eleva la tierra o cuando te entierra el aire. Son esos momentos los que te nutren, lo importante, claramente, es darse cuenta de esos momentos, que penoso ser testigo pasivo de la vida, mas cuando es tu vida la que ves pasar. Decidí, hace algún tiempo ser activo en mi construcción, muchas veces me he destrozado contra el pavimento, pero muchas otras he salido fortalecido...si me dieran a elegir, siempre cruzo el río, prefiero pecar de acción a omisión.
Volviendo a los poetas, pienso que los ojos infinitos que me inspiran, son mis ojos infinitos, no porque sean de mi propiedad, sino porque yo los sentí míos en determinado momento, y los sentí tan míos que me obligaron a escribir de ellos, aunque sea por ese momento, aunque sea por ese lamento, aunque sea por ese suspiro. Claramente, los poetas se hacen de a momentos, ese amanecer que te hizo pensar, ese calor que te hizo sudar, esa caricia inesperada que te hizo enloquecer, esos son los momentos que busco, esos son los momentos que te devuelven a la vida y te conectan con lo único humano que tenemos, el darnos cuenta de lo que sentimos. Ojalá y pueda por siempre enamorarme por primera vez todos los días, espero encontrar en todos los ojos el remanso para la mente inquieta que me acompaña, quiero ser cómplice de todas las miradas lujuriosas, quiero ser el carcelero de todos las pasiones bajas y que sólo bajo mi autorización puedan salir a la luz, quiero perderme en cualquier labio peregrino ansioso de vida, quiero palpar todas las curvas bien hechas de las mujeres que claman por cariño, quiero caerme todas las tardes corriendo tras ese sueño, no para atraparlo, sino para levantarme todas las veces y curtirme de temple y coraje, quiero ganar todos los juegos que emprenda; son esos quizás mis momentos de poesía, en los que uno se vuelve vena y sangre, son esos en que la mente se oculta y se libera la pasión que nos une como especie.
Quizás fue el metro, quizás el calor del metro, peor aún...pudo haber sido el olor del metro, pero si el pensamiento perdura por tanto, quizás fue la necesidad de gritar, que todos somos poetas en momentos claves, la diferencia es que algunos tienen mas momentos claves o cubren a momentos anodinos de claves, pero todos accedemos a esa instancia de comunión con la belleza, en donde todo cobra otro sentido, hasta lo mas corriente se torna bello y todo lo bello deja de ser corriente. Por los que ven belleza donde otros no la ven, porque esos ojos, son los que se deben multiplicar para lograr por fin...ser mejores

