Pensé que las sorpresas cada día que viviera tenderían a disminuir, cuantos errores, cuantos yerros, cuando crees que has vivido cosas excepcionales, la vida te vuelve a sacudir con otra, te la revuelca en el rostro, sólo con el afán de gritarte…no pares, sigue soñando en imposibles, dado que de imposibles se ha escrito la historia y por imposibles se ha vivido la vida.
Claramente fue una situación peculiar, la seguidilla de actos fallidos, el orden en los cuales se sucedieron, me hablaba de una organización supraterrenal, una fuerza que si bien se subordinaba al poder del amor, tenía como misión señalar ciertos ripios o instancias que no se dieron como debían, aseveración que esbozo so riesgo de equivocarme. Cuando lo que importa es el amor, la forma pasa a ser un detalle, quizás esa es la lección final de la situación que trataré de describir a continuación, si no soy fiel en la descripción, no es por mi ausencia de recuerdos, es porque lisa y llanamente a veces…perdón siempre, la vida supera a todo vano intento del hombre por comprenderla.
La ceremonia del matrimonio siempre esta envuelta de una valentía que no muchas voces han señalado. Además, creo que el acto de comprometerse, no con el fin de acompañarse sino con el fin de morir uno por el otro, de permanecer unidos hasta que la muerte diga lo contrario, es, como acto de voluntad, lo mas cercano a el concepto de libertad, dado que la libertad no se da sin valentía y la valentía es el camino hacia la libertad. Bueno, el coraje de los personajes que llenan este espacio raya en aquello y quizás mas. Ahora bien, creo que en extenso se ha descrito al amor, la libertad y la valentía, por lo mismo, sólo caeré en esos aderezos que hacen de la experiencia de ese sábado una noche inolvidable, mágica, terrenal, visceral, pasional, de aprendizaje y claramente, con un detalle de surrealismo y quiebres de realidad, que ya se las quisieran los Jodorowsky, los Rokha y uno que otro Bolaño.
Johnny Nudillos y Zoila Traviesa se comprometieron, él sin habilidades en la pista de baile, ella una mujer transparente y ambos ahogados por amor. La ceremonia se da en una Iglesia enclavada en una comuna popular, llena de gente sencilla y buena, a veces ni tan buena ni sencilla, pero gente al fin. La ceremonia tenía hora de inicio y tradiciones que cumplir. A todo matrimonio que he asistido, siempre la novia se hace esperar, generando esa tensión conocida y dando tiempo para que todos los personajes arriben; esta fue la excepción, la novia hace ingreso con una decena de minutos de antelación, las cosas se anticipan y nada sería parecido a las fantasías que compartieron en esos momentos de intimidad, soñando con esta noche. Como no hay novia que se vea mal, muy por el contrario todas lucen mas radiantes que nunca, omitiré detalles de esa belleza austera. El novio, Johnny Nudillos, como entonces, como siempre; barba desafiante, lentes gruesos, quizás para ejercitar algún músculo nasal de ignota ubicación, traje con vida de intenso color ocre, zapatos peregrinos, diminuta corbata que hacía clara referencia a su cuerpo enjuto y camisa blanca esperanza; rostro seguro y blanco, luego sería mas blanco que seguro, pero retomaría, al calor de la noche la complexión de alegría que sólo ostenta el hombre casado.
La ceremonia se inicia, Zoila Traviesa se aproxima al púlpito en donde Johnny Nudillos la espera, la música que la acompaña en su entrada a la Iglesia se suspende sin motivos lógicos…bueno la grabación debe haber fallado. El religioso a cargo comienza la ceremonia, mas lacónico que efusivo, mas distante que cercano, mas mecánico que natural, mas café que blanco; da las primeras palabras ante la ausencia del testigo del novio y los comensales llegando a cuenta gotas. Una señora de extraña polera rosa y rostro cincelado por la represión y quizás la soledad, comienza a pasearse; los comensales siguen llegando a cuenta gotas y el testigo de Johnny Nudillos sigue siendo una incógnita, no así la testigo de Zoila Traviesa, que lejana a ser una incógnita deslumbrába…me, con una estructura ósea que sólo sería opacada por una belleza intensa. De la nada, la señora de polera rosa abultada comienza a abrir una puerta que al parecer no quería ser molestada, porque chillaba de manera explícita, la señora de rostro adusto no se inmutó. La ceremonia se encausó por su senda natural, transcurrieron 15 minutos de predica y una incomodidad en mi glúteo derecho; con rostro de sobresalto veo que un amigo llega a la boda, era mas amigo del novio, tanto así que era su testigo, se encaminó hacia el altar, la señora de rosa polera, que en extenso he descrito le dedico algunas palabras fuertes y probablemente unos pensamientos peores…estaban todos los que tenían que estar.
Llegamos a la bendición de las argollas, ceremonia simbólica dentro de la predica…bueno la ceremonia siempre es simbólica, independiente de la situación; pero aquí sucedió ese algo que la vida te grita; sin percatarnos, afuera se comenzaron a desarrollar incidentes intensos, las motivaciones son inciertas, más la fuerza policial tuvo que reaccionar, lamentablemente, ocuparon para su labor disuasiva una nueva arma que compraron en Sierra Leona, generaba un olor que sólo se podía sentir por una dilatación importante de las fosas nasales y generaba desmayo inmediato, como todos los involucrados en los disturbios de fuera de la Iglesia, estaban excitados corriendo, estaban con sus fosas bien abiertas…lo lamentable del caso, es que el novio, al tener esos anteojos inmensos también tenía las fosas nasales abiertas, ya que ese músculo de incierta ubicación estaba ejercitándose, como podrán suponer, el hombre sintió ese olor y cayó lentamente en brazos de Morfeo, se desplomó ante la mirada atónita y risueña de todos los comensales. Comenzaron las carreras sin sentido, los comentarios fuera de lógica, las caras de preocupación, se esbozaron teorías inadecuadas y por poco no se pronostica el fin del mundo. La madre ajena a ese embrollo, con una mano de ternura hizo reaccionar a Johnny Nudillos, Zoila Traviesa con la mirada llena de amor lo volvió a la vida, la ceremonia debía seguir…lamentablemente, los disturbios prosiguieron afuera y nadie caía aún en cuenta; prontamente, Johnny sintió los efectos, por segunda vez, de los gases provenientes del país africano y cayó fulminado a los pies del púlpito, se reiniciaron los comentarios, claro que esta vez no llegaron a mayores, dado que la mujer de polera rosa y extraña facción, se percató de los incidentes y se sacrificó por la ceremonia; de unos movimientos plásticos impresionantes redujo a los revoltosos, terminó con la protesta y las fuerzas de seguridad y orden se retiraron en paz, tuvo tal rapidez en la acción que sólo yo me percaté, bueno, también me percaté de cómo inmovilizó a un moreno manifestante que encerró con furia y deseo en el confesionario…terminó la manifestación, desapareció la mujer y la ceremonia pudo proseguir. Fue la ceremonia mas inolvidable de mis años de existencia y he tenido bastantes, sin lugar a dudas, se anclará en mi memoria, sino, creo que la labor que realicé al describirla tendrá un doble sentido…describir y recordar.
Como todo matrimonio, luego viene la fiesta, intensa, apasionada, movida, bebida. Una prima de Johnny Nudillos me brindo dos eternos segundos de su mirada, se los retribuí con una rosa, la mirada se extravío en algún rincón oscuro del recinto y la rosa la pillé bajo una mesa. Como me gustan las rosas, tomé otra del jardín oscuro y se la ofrecí a la testigo de Zoila Traviesa, la aceptó encantada o quizás yo me encanté, lamentablemente, sólo tengo su recuerdo. Luego vino un apagón generalizado, al parecer la señora de polera rosa fue convencida por las artes amatorias del rebelde, para que se uniera a la causa, lo hizo y generaron este último inconveniente.
La noche terminó, no era de seducción, sólo de aprendizaje…las cosas se hacen de corazón, el amor es mas fuerte y los gases neutralizantes de Sierra Leona son implacables.
Buena vida muchachos y que el amor los abraze en las noches de duda y la comunicación sea su eterno vehículo.