Palabras de un Don Nadie

La idea es sembrar pánico desde mi pánico. Que sea un espacio infinito en donde cobijar a esta mente inquieta, que a veces se hace eterna y se refugia en recovecos de dificil visión. El refugio de mis obsesiones, perversiones, pero también sueños y esperanzas. En fin, que sea lo que tiene que ser.

My Photo
Name:
Location: La Florida, Región Metropolitana, Chile

Thursday, June 29, 2006

Gordo querido, como osan enlodarte, cuando para muchos, dentro de los cuales estoy yo, eres el milagro, el espejo dentro de la cancha, tanta magia condensada, sin aspavientos de grandeza, sin perder la cabeza, sin contaminar tu cuerpo, sólo te dedicas al buen fútbol y a las bellas mujeres, que más se puede pedir, quien no te tendría envidia...gordo querido.
Es casi hilarante ver como tantos conocidos de siempre, se esmerán en corroborar su estupidez acostumbrada, con analogías insensatez de las cuales sólo se desprende sus ganas de verte en el suelo derrotado, con el único fin, mediocre fin, de decir...yo lo señalé con anticipación, soy un comentarista visionario y eficaz, pobres mendigos del balón, son lo mas bajo en la escala del deporte rey y quizás cuantos han engrosado, aún así, sus bolsillos a tus costas generosas, a expendio de tu talento celestial. Probablemente continuán en esto, porque se conforman con los réditos que les otorgas y están satisfechos por ello...cuantos salieris has sembrado gordo milagroso y querido. Pero basta de palabras para los ineptos, basta de Calduros, Zobalaprieta, Israelitas y uno que otro Guaren..no.
Hoy es tu tiempo, soberano del balón, eres poesía que no tan solo se pone al servicio de su equipo, ni su país, si no que además, está al servicio de los millones de personas que esperamos, anonimamente tras la pantalla, un milagro, un destello, esa jugada que se transforma en sentimiento y que como resorte te hace saltar del asiento, sólo para gritarlo, rendido ante el televisor, dando gracias por ser testigo privilegiadode ese espectáculo...y tú, gordo querido, eres el gran hacedor de ese tipo de jugadas; algunas esbozan cierto caracter altruista, otras tantas siguen un afán vanidoso, otras son pura rebeldía y las menos, pero mas memorables, son las que tienen un caracter celestial, son aquellas en que los ángeles se ven opacos a tu lado, esas en que haces palidecer al Sol y le sacas mimos a la Luna...si hasta los rivales no se las quieren perder.
Gordo querido, como no gritar a todos los vientos que eres el mejor, como no decir que no hay nadie, en la historia del fútbol que nuble tus hazañas u opaque tus proezas, tus gambetas, tus goles, tus records y tus mujeres. Quizás y era mucha ventaja con la que corrías y por eso te operaron dos veces de la rodilla, imagina por un sólo momento si no estuvieras limitado en tus capacidades...ahí que se cuide hasta el mismísimo Dios, podría usar una larga sotana, porque gambeteando hubieras llegado hasta el Cielo, eludiendo a cuanta nube vaporosa se te hubiere cruzado, dejando en ridículo a cualquier arcángel golpeador que haya intentado detenerte, y ya estando frente al Gran Hacedor, como último hombre, antes de enfrentar solo al arco de la eternidad...lo hubieras eludido como siempre, danzando alrededor de la pelota, de un lado a otro, hasta que el rival, comprara completamente tu finta endemoniada y cayera ingenua y vergonzosamente hacia un lado, mientras tú enfilabas hacia el otro, dando un pequeño vistazo hacia atrás, para ver los que habían caído en tu hazaña; ya frente al arco de la eternidad, sólo tendrías que empujarla, para ganar la redención eterna y un lugar importante en la cancha divina, probablemente gozando de la capitanía del equipo celestial.
Gordo querido, las gracias son escasas y creo que insuficientes para honrarte por tu magia, sólo sigue deleitando, que no acaben las gambetas ni los enganches, los túneles ni la magia; ya que esa es la forma en quemuchos vemos la vida, llena de encantos, basada en la creatividad, eludiendo a inoperantes y convirtiendo goles que retumben en la historia.


Oscar Castro
Palabras al Hijo Futuro
Hijo, tu voz irá sobre las noches puras
recogiendo el temblor de las altas espigas.
Se curvarán en tí las canciones maduras.
Conducirán los vientos la palabra que digas.
El mundo se hará luz en tus pupilas, hijo
y este rumor que llevo de vuelos y colmenas,
irá, como la sombra azul de un crucifijo,
sobre la ramazón florida de tus venas
El amor, cuyo asalto de fuego me circunda
y ruge mi corazón de dolorosas huellas,
será socavamiento de mareas profundas
en tu reino interior de huracanes y estrellas.
Y dirás una tarde:"La vida que me diste
tiene una obscura lepra de llantos y armonías."
(Te habías enamorado de la mujer mas triste
y en un ancho alarido se quemarán tus días)
Hijo, retoño puro y almohada de mi muerte,
flecha que se escapó de mi arco hacia el futuro,
yo lo daría todo para formarte fuerte.
Perdóname, hijo mío, si eres triste y oscuro
Perdóname si tu alma continua las voces
que en mí nacen y caen como alas vencidas.
Si algún día tienes pena por lo que no conoces
es que te están doliendo mis heridas.
No quisiera traer tu sollozo a la vida.
Y en la mirada de ella te siento ya venir,
eres como una dulce música conocida
sobre los ventanales claros del porvenir
Hijo, cuando se cierren los ojos de tu padre
¿por que ruta irá tu flauta aventurera?
Tu recuerdo será suavidad en la tarde
y lágrima en la fiesta del huerto en primavera

Sunday, June 11, 2006

Sin lugar a dudas todo estaba patas pa`rriba, nada ocurría como alguien como yo hubiese esperado, mucho menos algún mortal común y corriente.

Entro y, al instante, me presentan a una señora como la madre del celebrado, sin poder evitarlo mi vista sinverguenza se fija en su pezón travieso que se esmeraba por escapar de ese vestido tímido, al momento, mi lengua compasiva se planteó la misión de calmarlo y darle remanzo para que se desbocará en un ambiente cálido. Algo así como Samanta, fue su nombre, algo así como exitante fue mi respuesta, una mirada lazerante fue la que me devolvió a la retina. Mas tarde volvería por ese lado de la casa, ahora tenía que ubicar al contacto que me había invitado a esa fiesta, que pronto se encumbraría dentro de los recuerdos imborrables que atesoro.

Me encamino dentro del hogar y, como señalé en un comienzo, todo estaba patas pa'rriba, un gordo con principio de autopsia, por su voluminoso cuerpo, me dice que "...estoy un poco mas delgado."; que si me daba cuenta, ni siquiera lo conocía, pero me lo dijo con tal ansiedad que le corroboré la aseveración, al instante, me tomó de los brazos, me acercó a su cuerpo, me besó y quiso manosear mi sexo, como pude lo empujé fuera de mi radio, lamentable movimiento y esfuerzo, dado que el gordo comenzó a gritar como cerdo en matadero y luego a llorar, vociferando que yo era una mala persona y lo había herido en lo mas profundo de su alma, vanamente intenté decir que nada de eso era cierto y que apenas lo venía conociendo, todos me miraban con cara de muerte; imaginándome una golpiza de aquellas, opté por el silencio ante la andanada de vituperios varios que me dejaron caer los anónimos comensales, cuando daba por hecho que mi esmirriado cuerpo sería objeto de una pateadura al estilo Matute, se escucha, entre la multitud, "...déjenlo...si viene conmigo."; apareció el gilipollas que me había invitado, mi primera reacción fue abrazarlo, como si fuera mi salvador, pero al instante siguiente, le puse una patada en la raja, que lo encumbré por el aire, casi al punto de hacerlo rozar el techo, no me dijo nada. Fuí por un trago, luego de memorizar detenidamente en donde se encontraba éste gaznápiro, por si alguna situación incómoda volvía a acontecer. Mientras me servía mi vodka tónica, se trasluce por un vidrio en mozaico, cómo un número indeterminado de cristianos se pegaban en la pera como endemoniados, de pronto, se distingue haciendo un mayor esfuerzo aún, a una mujer que se desabrocha violentamente su blusa y grita que le depositen la mercancía en su busto generoso, veo como lo hacen y entre tres comienzan a aspirar de su cuerpo; pensé...que mujer, como debía ser en el ring de cuatro perillas, cuantas imágenes aparecieron en mi mente disociada; bajo la influencia de la calentura, busqué alguna posición desde donde pudiese ver con nitidez ese espectáculo, me situé tras un lavadero gigante que había finalizando esa pared, y me subí en un balde que se encontraba allí, es cosa de que me subo y justo uno de los mastodontes adictos, me vé, alcancé a verle la espalda de la velocidad con que se dió media vuelta para venir a buscarme, salté del balde y fuí donde estaba el grupo de mi amigo, llegamos juntos con ese disquiciado, como pude le expliqué, que me estaba faltando el aire y desde allí pensaba que se podía respirar mejor, lo bueno de este tipo de musculosos es que no tienen nada de cerebro y es facílisimo enbaucarlos, el tipo compró todo y se fue pidiendo disculpas, porque manipulé la situación hasta ese punto. En ese momento me juramenté no despegarme de ese idiota que me había invitado, ya eran dos las salvadas y como la tercera es la vencida, opté por dedicarme a observar el ambiente.

De mas está decir que yo y mi suerte estamos distanciados, quizás por lo mismo, al cabo de un buen rato siento a mis espaldas una mirada lazerante, no quería devolverla ya que esa misma mirada la había sentido antes y en ese mismo lugar, sin voltearme me dirigí donde estaba el grupo de papasnatas, no alcancé a llegar muy lejos, cuando siento una mano que se desliza con suavidad por mi espalda, en realidad, era el dedo índice el que bailaba por mi espalda siguiendo delicadamente la línea que deja la columna vertebral, no pude contenerme y giré, allí estaba ella, a escasos centímetros y ebria como nadie en ese recinto. El pezón había vencido por completo la verguenza del vestido y danzaba con desenfreno al aire libre, mi lengua se alborotó instantáneamente, la tomé de la mano y me dirigí a algún lugar discreto, en mala hora le pregunté a ella, me llevó a la cocina que estaba atestada de gente, más alcancé a evitarlo y pudimos proseguir camino. Lo único que sabía del dueño de casa era que su padre no estaba, porque viajaba por sus negocios y él era un retardado que jugaba rugby en un nivel bueno, es por eso que se me ocurrió decirle que me condujera al dormitorio, pensando que allí sólo ella se hacía presente; entramos y de inmediato me cobré por todas las penurias que había pasado succionándole con fiebre su pezón ennegrecido, gimió como yegua herida, en un movimiento diestro, teniendo en cuenta su estado etílico, se aferró a mi verga, como mendigo a la moneda que cae cerca de su alcance, lo apretó como alicate, teniendo que arrancarle las manos de mi sexo, en ese momento algo se apoderó de mí, una energía inusual, pero maravillosa, le arranqué sus bragas húmedas, la tumbé de espaldas en la cama, me bajé la bragueta lentamente, viendo como esta ninfómana se hipnotizaba por este movimiento, dejé en libertad a mi verga dañina, se tensó completamente; ella se abrió de piernas, invitándome a insertar mi carne, cosa que hice en ese mismo momento, el grito fue profundo, espeluznante y placentero. La dañé por detrás, como le gustó a la gata, proseguí por unos momentos más, al momento de variar la posición, la puerta se abre de par en par, el orandután que aspiraba ese polvo ezquizofrénico, entra mas duro que acero y sólo atina a gritar "...mamá".
Los próximos segundos se encuentran desordenados en mi memoria, sé que se avalanzó sobre mi cuerpo, me lanzó por los aires, me golpeé en una pared, la mujer gritaba desaforadamente que la estaba violando, yo yacía con mi verga erecta. El orangután se acerca a mí, me imagino que ha exterminar mi existencia, en eso, el techo, no sé porqué motivo, se desprende, no en su totalidad, pero diviso como la viga lateral cede en uno de sus extremos y cae como péndulo, la fortuna quiso que le diera en plena cabeza al robusto idiota, partiéndosela, atiné a ver como la masa encefálica adornó la pared contraria a donde yo yacía, se desplomó muerto a mis pies, la madre se levantó, lo miró y cayó desmayada. El ruido fue ensordecedor, llegó gente a ver que sucedía, alcancé a subirme los pantalones y comentarles que yo justo pasaba por el pasillo y escuché el ruido ensordecedor.
Nunca mas supe de nadie de esa fiesta, me salvé tres veces seguidas, como los tres cantos del gallo en la historia de Pedro y Jesús, como los tres goles que se comió Toledo en el debut de Salas en la Selección de Fútbol, como los tres dientes de mi vecina, como las tres piernas de Ron Jeremi. Por algo me salvé, la diosa fortuna me quisó dejar algún tiempo más en esta selva carnívora. Desde ese momento, tengo mas cuidado con las madres de los dueños de casa, ahora sólo les tomo el número telefónico y luego hago mis deberes.

Thursday, June 08, 2006

La preocupación por el descenso, tal vez deberíamos decir declive, de la lectura entre los jóvenes, y los no tan jóvenes, es un tema que se halla muy presente en los mass media y en despachos de los altos funcionarios de la educación. Son habituales tanto los artículos y reportajes por un lado, como los informes, estadísticas y “planes de fomento de la lectura” por el otro, en los que se trata este tema. No es sólo que prácticamente no se lea, es que nuestros escolares son incapaces de comprender lo que leen, no hablemos ya de la capacidad de realizar una lectura crítica.
En relación con este tema, hace unos días apareció un artículo de Juan José Millás en el que relataba como un amigo suyo le había pedido consejo, angustiado porque su hijo ¡prefería leer a Flaubert antes que salir a tomar cervezas con los amigos! Millás acepta la petición de su amigo para hablar con el chaval, pero, lejos de amonestarle por su rareza, se decide a ayudarle a leer a Virgilio de forma clandestina. Se non è vero, è ben trovato. Relato verídico o ficción, lo cierto es que Millás pone el dedo en la llaga, aunque, temeroso quizás de ahondar demasiado en la herida, lo retira rápidamente, no fuese a llegar a conclusiones demasiado inquietantes.
Desgraciadamente, el problema de la falta de lectura no es un fenómeno aislable que pueda ser solucionado con reformas educativas o con “planes de fomento de la lectura”. Estamos ante un reflejo de la irracionalidad del mundo en el que vivimos, algo que los burócratas, pedagogos y demás técnicos y especialistas no pueden o no quieren entender. De lo que hablamos es de la totalidad de nuestra forma de vida y no de un aspecto u otro de las estrategias culturales y educativas; no se trata de ningún conflicto entre high culture y low culture, no es una cuestión de kitsch, ni de subculturas, ni de rebelión juvenil, ni de la inoperatividad –por otra parte evidente- del sistema educativo. Se trata de algo mucho más profundo, porque lo que está en juego es la Cultura, es nuestra relación con el mundo que vivimos, es nuestra capacidad para (re)presentarnos la realidad y, en última instancia, nuestra capacidad para poder ser libres.
Que vivimos en la cultura de la imagen es algo de sobra conocido. Pero entender qué significa esto ya es otra cuestión. Nuestra relación con el mundo se lleva a cabo fundamentalmente a través de imágenes: televisión, videojuegos, internet, cine, anuncios, etc. ¿Cómo no vamos a estar mediatizados por ellas? La imagen está siempre presente en nuestras vidas y, para un número cada vez mayor de personas, toda la comprensión del mundo se realiza a través de esas imágenes. Este fenómeno no es en ningún modo neutral, puesto que la imagen implica pasividad, que es uno de los grandes males de nuestra época; no somos ni mejores ni peores que las generaciones que nos precedieron, simplemente se ha instalado entre nosotros y la realidad que vivimos una separación, un muro que es muy difícil saltar.
Esa pasividad supone un adormecimiento del pensamiento. La imagen nos presenta una realidad ya digerida, lista para consumir, por lo que el pensamiento –el lenguaje hablado o escrito- es sustituido por la imagen –la vista- como criterio básico de nuestra relación con la realidad. Esto provoca un empobrecimiento de nuestra capacidad intelectual, ya que si no se ejercita el pensamiento, si no lo ponemos a trabajar, tampoco se desarrolla, languidece plácidamente en un estado de embotamiento intelectual en el que quedamos reducidos a zombies sumisos listos para ser programados por la pantalla. Donde domina la mercancía, la productividad es el único criterio válido y, por tanto, quien marca las pautas. El tiempo es oro y no podemos perderlo pensando por nosotros mismos, necesitamos acumular datos que nos puedan ser útiles y eso lo logramos por medio de la imagen, cuya inmediatez y falta de consciencia sólo conduce a la pauperización del pensamiento. Atrapados en una sociedad en la que lo cuantitativo prima sobre lo cualitativo y lo ilusorio –espectacular- sobre lo real, nos dejamos engañar por lo real aparente y aceptamos el principio de la inmediatez, la saturación de lo imaginario y la especialización de la experiencia y del conocimiento. Pero estamos jugando con fuego, nos resignamos a ser siempre esclavos. Estamos vendiendo nuestra capacidad como seres humanos para pensar y desarrollarnos por nosotros mismos a cambio de bagatelas, a cambio de más ocio, de más mercancías, de más consumismo embrutecedor, por tanto de menos libertad, de más mediación y de más separación de lo natural y lo social. Un mal negocio.
Lamentar que las nuevas generaciones no conozcan los grandes clásicos de la literatura universal, que prácticamente no lean o que no puedan realizar correctamente un ejercicio de comprensión lectora es un gran ejercicio de cinismo o una demostración de profunda ignorancia. ¿Cómo se les puede exigir que piensen si desde niños han mamado de las ubres de la sociedad del consumo, si no han conocido otra cosa que el reino de lo banal, de lo efímero, de lo espectacular? Todo es imagen en nuestras vidas, velocidad medida en bytes, y en este mundo ya no ha lugar para la reflexión, para la lectura paciente y crítica. Todo se mide en volumen de datos, en cantidad y no en cualidad. Introducir la informática en las aulas, ésa es la gran apuesta de los especialistas, de los administradores de nuestra miseria, sumerjámonos más profundamente en la sima. ¿Para qué leer a Flaubert? Eso no interesa, a quien deben conocer las nuevas generaciones es a Bill Gates. Ése es el futuro que proponen. La literatura es una pérdida de tiempo, si acaso algún best-seller para pasar el tiempo en el andén de una estación camino del trabajo, algo ligero para pasar el rato entre el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio.
En el reino de la mediocridad postmoderna, el vacío cultural es un reflejo del hastío de nuestras vidas. Que se nos acuse de apocalípticos no es algo que nos deba preocupar, porque cuando lo que está en juego es la esencia del ser humano no valen términos medios. Recordemos el escenario que nos pintaba Bradbury en Fahrenheit 451. En esta distopía los bomberos se dedicaban a quemar libros. Los libros estaban prohibidos para proteger a la gente en su ignorancia consumista. Pero los libros no fueron prohibidos desde un principio, simplemente la gente dejó de interesarse por ellos, perdieron cualquier interés. ¿Para qué leer si tenían pantallas de televisión, drogas, deportes y toda clase de entretenimientos espectaculares? Leer significa pensar, pensar significa hacerse preguntas, hacerse preguntas significa no conocer todas las respuestas y no conocer todas las respuesta significa ser infeliz, pero esa infelicidad por no conocerlo todo es lo que nos hace ser humanos y, en el fondo, felices. El mundo de Fahrenheit 451 es el mundo de la (in)feliz ignorancia, de la estupidez encumbrada, del actuar no-actuando y del no-ser en el ser, por cuanto ese ser no puede serlo si se le enajena su capacidad para desarrollar un pensamiento autónomo. Es el engaño consumado: felicidad a base de drogas y falsas experiencias. ¿Cabe mayor estupidez? Pero es la realidad que vivimos: la vida falsificada. Nuestro mundo cada vez se parece más al que reflejó Bradbury, lo cual debería llevarnos a reflexionar.
Es posible que el realismo del siglo XIX no sea más que una respuesta a la enajenación de la realidad del mundo que provocaba el desarrollo capitalista. De hecho, podemos estar de acuerdo con la afirmación de que la cultura es en sí misma una mediación, “una ruptura entre el todo y sus partes, que van siendo progresivamente dominadas.”. Siendo conscientes de esta realidad: que toda cultura es mediación; si hemos de elegir entre la mediación (aparentemente) no mediada –en la que todo es efímero y consumible y la Historia es una entelequia- de la postmodernidad, que no refleja sino el vacío más absoluto, y la mediación conscientemente mediada –que permite una mayor flexibilidad para subvertirla y superarla, por cuanto se halla siempre presente conscientemente- de la Modernidad, que recoge todo lo que antaño se llamaba cultura, no cabe duda que elegiremos ésta última. El arte y la cultura han sido superados, pero han sido superados por la NADA espectacular. Por tanto, en lugar de celebrarlo y ser partícipes de una inconsciencia suicida que sólo nos conduciría a la colaboración con la irracionalidad del sistema, debemos luchar por devolver al pensamiento al centro de la escena política. La recuperación del pensamiento como herramienta política debe ser una de las claves para superar la escisión vida-experiencia:
Llamamos pensamiento al nexo que constituye las formas de vida en un contexto inseparable, en forma-de-vida. No nos referimos con esto al ejercicio individual de un órgano o de una facultad psíquica, sino a una experiencia, un experimentum que tiene por objeto el carácter potencial de la vida y de la inteligencia humanas. pensar no significa sólo ser afectados por esta o aquella cosa, por este o aquel contenido de pensamiento en acto, sino ser a la vez afectados por la propia receptividad, hacer la experiencia, en cada pensamiento, de una pura potencia de pensar.
La tarea del pensamiento es hoy más importante que nunca, por cuanto debe convertirse en potencia que dirija los esfuerzos unitarios para construir una alternativa sólida: “La intelectualidad, el pensamiento no son una forma de vida más junto a las otras en que se articulan la vida y la producción social, sino que son la potencia unitaria que constituye en forma-de-vida a las múltiples formas de vida.”. El desdén por lo intelectual y lo cultural presente en gran parte de la crítica social debe ser superado, puesto que, en el período de barbarie en el que estamos inmersos, esa actitud anti-intelectualista sólo contribuye a afirmar la sinrazón de la época, la barbarie de la vacuidad de nuestras vidas y experiencias. Por tanto, frente a la (i)rrealidad espectacular, frente a la cultura de la imagen, de la televisión, de los videojuegos, de la publicidad omnipresente, se impone recuperar la razón, volver a la lectura, al pensamiento paciente y sereno, pero a la vez crítico y contundente. Las armas de la crítica son -no lo olvidemos- las armas del pensamiento, pues sólo en base al pensamiento se podrá construir una acción emancipadora. Leer para luchar y luchar para recuperar nuestra vida.

Wednesday, June 07, 2006

Maldita erección matutina, me tiene enfermo; lo único positivo, es que pronto tomará a su víctima y dejará de ser la maldición que se hace presente en este momento.

Seguí al pie de la letra los consejos que oía de ese actor porno del cual ya no recuerdo su nombre, pero que oí en un canal del cable; comentaba en tono de sabiduría, quizás por lo mismo le prestaba tanta atención, que él antes de un día intenso de filmación, dormía con un condón que contenía clara de un huevo, algo de harina (luego supe que la harina era para brindarle cierta consistencia a la masa de relleno) y alguna sustancia que tuviera la gracia de hacer irrigar de manera profusa al pene, yo elegí algo de merquén (condimento picante que viene en polvo, de color rojizo), porque me pareció que la ortiga era demasiado fuerte para ser utilizada por primera vez en esta situación. Tal y cual mi gurú profesaba, dormí toda la noche con el preservativo en la callampa, en honor a la verdad, debo decir que cómodo no se siente, que en ciertas ocasiones en la noche tenía erecciones espontáneas que si bien interrumpían mi plácido dormir, me generaban una mayor sensación de placer, al ver al animal despertando iracundamente, sin motivo alguno, sólo con el afán de rugir…maravilloso.

Claro que con el correr de la noche, mi sueño sería incómodo, no dejando el suficiente tiempo para el reposo, menos para los sueños, que desde hace un tiempo hasta ahora, se han vuelto un refugio clave para mi anodino transitar por este espacio de tiempo que me ha tocado vivir. Por ese mismo motivo amanecí con el humor alterado, algo irritable, lo noté por el combo que proferí sin vacilación, ni motivo, al despertador, que como todos los días cumple su endemoniada función de lanzarme a la vorágine cotidiana. En todo caso, poco duro ese genio, al percatarme en la ducha, que al más mínimo pensamiento lujurioso, mi verga se tornaba de ese grosor dañino que fascinaba a moros y cristianos, con el agravante mágico, que al grosor lo acompañaba, en esta oportunidad, una dureza de usina, digna de haber sido forjada en los hornos del mismísimo averno.

Mi cita estaba agendada a las 11 AM, ya no quedaba casi nada para ver a esa mujer entrar por mi puerta ocre, lamentablemente, no podía pensar mucho en eso porque en el acto mi verga comenzaba a bramar y crecer. Cinco minutos antes de que el tiempo se cumpliera, suena el teléfono, de red fija ya que por opción personal no ocupo celular, mi mujer se retrasaría por unas extensas horas, de hecho, sólo se desocuparía a mediados de la tarde. No tenía más propósito en ese día que degustar de ella, así que me vi obligado a esperar, el tiempo se hizo eterno. Los espacios en los cuales mi sexo se endurecía desquiciadamente, se fueron haciendo menos extensos, hasta que a esos de las dos de la tarde, nunca mas estuvo flácido, menos desnutrido. Por un lado pensaba en que gran maestro me había regalado el zapping, al encontrarme con ese actor porno, y por otro, en que le haría a la pobre cristiana que vendría en unos momentos más. Para matar algo mas el tiempo, decidí sacarle fotos a mi extensión carnal, salieron excelentes, nítidas y bastantes pecaminosas, al momento de sacarme la última foto, un presentimiento cubrió mi sentir, un mal presentimiento, algo olía mal.

Mi olfato nunca me engaña, lo hacen otros sentidos, pero jamás mi olfato. Llamé a la dama en cuestión, me señaló con pesar que no podría asistir a nuestra reunión, por ni me acuerdo que motivos, ya que sólo miraba el rojizo que estaba adquiriendo mi verga. Nadie mas podía venir a auxiliarme en ese momento, ninguna de mis amigas estaba desocupada, tomé la penosa decisión de hacer justicia por mis manos…lo hice rápido, no quería prolongar mas la agonía, resultó ser la mejor explosión de semen que haya tenido. Por un lado me alegré, ya que fui el único testigo de esa fuente de vida que salió por mi conducto, pero algo de dolor había en mi conciencia, al no poder haber terminado como yo presuponía la velada, con mi dureza y todas las emociones asociadas.

Como corolario, sólo decir que el secreto para una buena erección no esta en la verga sino en los huevos.