Palabras de un Don Nadie

La idea es sembrar pánico desde mi pánico. Que sea un espacio infinito en donde cobijar a esta mente inquieta, que a veces se hace eterna y se refugia en recovecos de dificil visión. El refugio de mis obsesiones, perversiones, pero también sueños y esperanzas. En fin, que sea lo que tiene que ser.

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Location: La Florida, Región Metropolitana, Chile

Wednesday, June 07, 2006

Maldita erección matutina, me tiene enfermo; lo único positivo, es que pronto tomará a su víctima y dejará de ser la maldición que se hace presente en este momento.

Seguí al pie de la letra los consejos que oía de ese actor porno del cual ya no recuerdo su nombre, pero que oí en un canal del cable; comentaba en tono de sabiduría, quizás por lo mismo le prestaba tanta atención, que él antes de un día intenso de filmación, dormía con un condón que contenía clara de un huevo, algo de harina (luego supe que la harina era para brindarle cierta consistencia a la masa de relleno) y alguna sustancia que tuviera la gracia de hacer irrigar de manera profusa al pene, yo elegí algo de merquén (condimento picante que viene en polvo, de color rojizo), porque me pareció que la ortiga era demasiado fuerte para ser utilizada por primera vez en esta situación. Tal y cual mi gurú profesaba, dormí toda la noche con el preservativo en la callampa, en honor a la verdad, debo decir que cómodo no se siente, que en ciertas ocasiones en la noche tenía erecciones espontáneas que si bien interrumpían mi plácido dormir, me generaban una mayor sensación de placer, al ver al animal despertando iracundamente, sin motivo alguno, sólo con el afán de rugir…maravilloso.

Claro que con el correr de la noche, mi sueño sería incómodo, no dejando el suficiente tiempo para el reposo, menos para los sueños, que desde hace un tiempo hasta ahora, se han vuelto un refugio clave para mi anodino transitar por este espacio de tiempo que me ha tocado vivir. Por ese mismo motivo amanecí con el humor alterado, algo irritable, lo noté por el combo que proferí sin vacilación, ni motivo, al despertador, que como todos los días cumple su endemoniada función de lanzarme a la vorágine cotidiana. En todo caso, poco duro ese genio, al percatarme en la ducha, que al más mínimo pensamiento lujurioso, mi verga se tornaba de ese grosor dañino que fascinaba a moros y cristianos, con el agravante mágico, que al grosor lo acompañaba, en esta oportunidad, una dureza de usina, digna de haber sido forjada en los hornos del mismísimo averno.

Mi cita estaba agendada a las 11 AM, ya no quedaba casi nada para ver a esa mujer entrar por mi puerta ocre, lamentablemente, no podía pensar mucho en eso porque en el acto mi verga comenzaba a bramar y crecer. Cinco minutos antes de que el tiempo se cumpliera, suena el teléfono, de red fija ya que por opción personal no ocupo celular, mi mujer se retrasaría por unas extensas horas, de hecho, sólo se desocuparía a mediados de la tarde. No tenía más propósito en ese día que degustar de ella, así que me vi obligado a esperar, el tiempo se hizo eterno. Los espacios en los cuales mi sexo se endurecía desquiciadamente, se fueron haciendo menos extensos, hasta que a esos de las dos de la tarde, nunca mas estuvo flácido, menos desnutrido. Por un lado pensaba en que gran maestro me había regalado el zapping, al encontrarme con ese actor porno, y por otro, en que le haría a la pobre cristiana que vendría en unos momentos más. Para matar algo mas el tiempo, decidí sacarle fotos a mi extensión carnal, salieron excelentes, nítidas y bastantes pecaminosas, al momento de sacarme la última foto, un presentimiento cubrió mi sentir, un mal presentimiento, algo olía mal.

Mi olfato nunca me engaña, lo hacen otros sentidos, pero jamás mi olfato. Llamé a la dama en cuestión, me señaló con pesar que no podría asistir a nuestra reunión, por ni me acuerdo que motivos, ya que sólo miraba el rojizo que estaba adquiriendo mi verga. Nadie mas podía venir a auxiliarme en ese momento, ninguna de mis amigas estaba desocupada, tomé la penosa decisión de hacer justicia por mis manos…lo hice rápido, no quería prolongar mas la agonía, resultó ser la mejor explosión de semen que haya tenido. Por un lado me alegré, ya que fui el único testigo de esa fuente de vida que salió por mi conducto, pero algo de dolor había en mi conciencia, al no poder haber terminado como yo presuponía la velada, con mi dureza y todas las emociones asociadas.

Como corolario, sólo decir que el secreto para una buena erección no esta en la verga sino en los huevos.