Palabras de un Don Nadie

La idea es sembrar pánico desde mi pánico. Que sea un espacio infinito en donde cobijar a esta mente inquieta, que a veces se hace eterna y se refugia en recovecos de dificil visión. El refugio de mis obsesiones, perversiones, pero también sueños y esperanzas. En fin, que sea lo que tiene que ser.

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Location: La Florida, Región Metropolitana, Chile

Monday, March 27, 2006

Hijo de un carpintero, nacido por gracia divina. La primera aseveración es fascista y la segunda milagrosa, me gusta mas la segunda.
Hoy en día ser hijo de carpintero, claramente, tiene una connotación de pobreza, es ser hijo del zapatero remendón, oficio exiliado por la modernidad a un tercero plano y a un tercer mundo. Pero en esa época, época ajena a la vorágine de la producción en cadena, ajena a su consecuencia mas nefasta, el consumismo, era estar en el pináculo de la sociedad, era no sólo ser profesional, sino que además con algún postítulo y laburando en alguna exitosa empresa si es que no poseías la propia. El fue hijo de la clase acomodada, él no padeció hambre, basta de benerarlo como humilde, porque no lo fue. Sus logros pasan por otras vertientes, entender que el dinero no es la felicidad, el anteponer al otro antes que a uno, amar por sobre todas las cosas a la vida, respetándola, ser un líder político que logró identificarse con las clases populosas, ya que no era uno de ellos. El fue un hombre educado, leía las Escrituras, LEIA, acción restringida a ciertas capas sociales, él se apiadó de los humildes, esos que morían de hambre, esos que eran abusados, esos que eran subclase humana (y pensar que han transcurrido 2000 años y nada ha cambiado); y los ayudó, iluminádamente para algunos, sensiblemente para otros; los primeros creen que fue una revelación; los segundos, sólo que fue una necesidad humana que grito en su interior basta. Como sea, su peregrinaje fue contundente, sin vacilación, pleno de voluntad y pasión; hoy quizás el hijo del carpintero hubiera estudiado en el SSCC de Manquehue, se hubiera ido a vivir a La Pintana, con posterioridad a sus estudios en Yale, hubiera inventado la cura para el SIDA y la Gripe Aviar, pero hubiera terminado sus días muerto por una sociedad compuesta por Luksic, Angellinni, Piñera y Cardoen, porque atentaba contra todo lo que ellos habían construído y, por ende, era lo conveniente para el país. El amor enseña martirizando, con dolor y el dolor que causa el amor es el que construye con fuego en la memoria y no se borra. El hijo del carpintero puede descansar en paz, hizo tremendo trabajo, lamentablemente, algunos círculos de poder usufructuaron de esa obra y se enriquecieron con su doctrina; se enarbolaron como regentes de la fe y únicos llamados a interpretar nuestra voluntad de trascendencia y de realizar el bien; sinverguenzas, si ya Aristóteles lo señaló, el fin de toda acción humana es la felicidad y la felicidad cuando mejor se realiza es en el bien común. Que se creen, nos hicieron temer del amor, con el fin de perpetuarnos bajo su tutela, fueron tan soberbios que mataron a los que no pensaban igual, fueron tan pedantes que regalaron, bajo cierto monto de dinero, el perdón de las acciones en esta Tierra para acceder a la otra puros, malhabidamente se enriquecieron y denoctaron al género femenino; cuando fue a una mujer a la primera que buscó el hijo del carpintero luego de haber sido muerto. Porque la busco?, que quiso decir?, que no debemos saber?. Cuantos pecados se ocultan bajo la Capilla, ojalá que la cruz sea lo suficientemente amplia para que con su sombra perdone todo esa verguenza.
En lo personal, yo creo en el hombre, en su bondad y en su capacidad de hacer el bien. Sé, también, que en la lógica universal, debe existir algo más, quizás otra vida, quizás esta misma bajo otros roles, o tal vez, algo mas allá de mi razón; pero sería una ilógica universal el dar este espacio finito, temporal y espacialmente, para la realización de nuestro potencial y la entrega de nuestro amor. Tengan fe, crean en el amor del hombre, que cada mirada sea un refugio, que cada palabra cubra y de aliento, que cada olor nos brinde la frescura de la esperanza, para así, paso a paso, ganarnos el respeto como persona y ser íntegros elementos de la especie humana.
De la segunda aseveración, tengo más convicción, ya que los milagros existen....incluso algunos caminan y escriben.
Jajaja