Juanjo
Juan le decía su mujer, Juanito le decía su madre, Juanjo los amigos de años. Trabajaba de mecánico donde el gordo Negrete, disciplinado y puntual. Jugaba de ocho en el club de la Villa Portales, aunque no vivía allí. Se comentaba que una vez se tomó doce golpeados de tequila en cuatro minutos, no tengo certeza de eso. Una falta de cuidado en sus dientes lo llevó a tener una halitosis crónica. De manos gruesas y sucias. El ojo izquierdo se cargaba hacia su nariz cuando mentía. No usaba desodorante, lamentablemente. Murió en Mayo, no sé de qué.
(Stgo. en 100 palabras 2007)


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