Palabras de un Don Nadie

La idea es sembrar pánico desde mi pánico. Que sea un espacio infinito en donde cobijar a esta mente inquieta, que a veces se hace eterna y se refugia en recovecos de dificil visión. El refugio de mis obsesiones, perversiones, pero también sueños y esperanzas. En fin, que sea lo que tiene que ser.

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Location: La Florida, Región Metropolitana, Chile

Friday, September 07, 2007

Nacimiento

Todos los finales son mi comienzo y todos los senderos son mi camino, terminó de decir eso y lo abofeteó, largándose por la puerta principal. El muchacho recogió unos papeles que se cayeron del duro golpe, al inclinarse, dos lágrimas cayeron con miedo atlántico, la tercera no alcanzó a rodar porque él mismo se abofeteó. Se levantó, tomó de un sorbo su bourbon matutino, miró sin vergüenza a los comensales del local y se fue por la puerta principal con paso seguro. La mesera le regaló un guiño, también la cuenta.
(Stgo. en 100 palabras 2007)

Juanjo

Juan le decía su mujer, Juanito le decía su madre, Juanjo los amigos de años. Trabajaba de mecánico donde el gordo Negrete, disciplinado y puntual. Jugaba de ocho en el club de la Villa Portales, aunque no vivía allí. Se comentaba que una vez se tomó doce golpeados de tequila en cuatro minutos, no tengo certeza de eso. Una falta de cuidado en sus dientes lo llevó a tener una halitosis crónica. De manos gruesas y sucias. El ojo izquierdo se cargaba hacia su nariz cuando mentía. No usaba desodorante, lamentablemente. Murió en Mayo, no sé de qué.
(Stgo. en 100 palabras 2007)

Fin de Mes

Siendo sinceros, no ha sido un buen mes, rompí con mi mujer hace tres semanas, la semana pasada rompí con la mujer por la cual rompí con mi mujer. Mis hijos me desahuciaron, los de la mujer por la cual rompí con mi mujer también, aunque sólo uno es mío. Mi nombre es Tiburcio, Tiburcio Tronquera, por los últimos diez años me he dedicado a destapar cañerías, aunque no soy fontanero. Mañana termina el mes, espero que también los problemas.
(Stgo. en 100 palabras 2007)

Buen Día

A través del vapor tibio del café de la mañana, ve su rostro frente a él. No se convence de la mujer en que se ha convertido en estos años, tan hermosa, tan segura. El vapor da cierto calor a la conversación, superficialmente hermosa. Terminan, emprenden rumbos distintos. La escarcha acompaña su camino, sus pensamientos lo adornan. Llega a la estación y están algunos de los rostros que el tiempo ha hecho familiares. Inspira hondo y desea que sea un buen día, no uno más, sino un buen día.
(Seleccionado en concurso de cuentos breves, Santiago en 100 palabras del 2006 )