Nacimiento
Todos los finales son mi comienzo y todos los senderos son mi camino, terminó de decir eso y lo abofeteó, largándose por la puerta principal. El muchacho recogió unos papeles que se cayeron del duro golpe, al inclinarse, dos lágrimas cayeron con miedo atlántico, la tercera no alcanzó a rodar porque él mismo se abofeteó. Se levantó, tomó de un sorbo su bourbon matutino, miró sin vergüenza a los comensales del local y se fue por la puerta principal con paso seguro. La mesera le regaló un guiño, también la cuenta.
Todos los finales son mi comienzo y todos los senderos son mi camino, terminó de decir eso y lo abofeteó, largándose por la puerta principal. El muchacho recogió unos papeles que se cayeron del duro golpe, al inclinarse, dos lágrimas cayeron con miedo atlántico, la tercera no alcanzó a rodar porque él mismo se abofeteó. Se levantó, tomó de un sorbo su bourbon matutino, miró sin vergüenza a los comensales del local y se fue por la puerta principal con paso seguro. La mesera le regaló un guiño, también la cuenta.
(Stgo. en 100 palabras 2007)

