Caída
Sintiendo que nada podía ser más doloroso que ese momento o más solitario que ese farol, que al parecer no tenía más fin en el mundo que alumbrar tímidamente su cuerpo, cayó. Mientras caía, divisó la copa de un árbol, tan sobria como eso, tan dulce como eso, el viento irrespetuoso que no se apiadaba de su suerte la mecía con ternura, de esa que le prodiga la madre al crío. El verde de ese árbol algo de tranquilidad le daba, pero sólo algo, sabía que su suerte estaba echada, sólo era cosa de tiempo.
Sintiendo que nada podía ser más doloroso que ese momento o más solitario que ese farol, que al parecer no tenía más fin en el mundo que alumbrar tímidamente su cuerpo, cayó. Mientras caía, divisó la copa de un árbol, tan sobria como eso, tan dulce como eso, el viento irrespetuoso que no se apiadaba de su suerte la mecía con ternura, de esa que le prodiga la madre al crío. El verde de ese árbol algo de tranquilidad le daba, pero sólo algo, sabía que su suerte estaba echada, sólo era cosa de tiempo.
(Seleccionada concurso de cuentos de microficción Garzón Céspedes 2007, pronto a publicarse)


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