Jorobado Jelvez
El jorobado Jelvez tenía una gracia especial, obviando su joroba, que de suyo era particular e inolvidable. El jorobado Jelvez era también, eunuco, sí, de esos que la literatura importada nos ha reseñado, sólo reseñado, y que nuestra mente a completado en fantasía, porque dudo que alguno de ustedes haya visto a un eunuco. Tanta excentricidad reunida bajo una misma piel, más extensa que el común debo agregar por su joroba. Espero que su discreción no sea como la mía, y puedan guardar este secreto, porque si se llega a enterar de que divulgué su condición extraordinaria, probablemente se mate, sin exagerar, porque exagerando diría, que probablemente se mate, pero antes liquidé a unos cuantos, entre ellos yo.
El jorobado Jelvez tenía una gracia especial, obviando su joroba, que de suyo era particular e inolvidable. El jorobado Jelvez era también, eunuco, sí, de esos que la literatura importada nos ha reseñado, sólo reseñado, y que nuestra mente a completado en fantasía, porque dudo que alguno de ustedes haya visto a un eunuco. Tanta excentricidad reunida bajo una misma piel, más extensa que el común debo agregar por su joroba. Espero que su discreción no sea como la mía, y puedan guardar este secreto, porque si se llega a enterar de que divulgué su condición extraordinaria, probablemente se mate, sin exagerar, porque exagerando diría, que probablemente se mate, pero antes liquidé a unos cuantos, entre ellos yo.


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