Palabras de un Don Nadie

La idea es sembrar pánico desde mi pánico. Que sea un espacio infinito en donde cobijar a esta mente inquieta, que a veces se hace eterna y se refugia en recovecos de dificil visión. El refugio de mis obsesiones, perversiones, pero también sueños y esperanzas. En fin, que sea lo que tiene que ser.

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Location: La Florida, Región Metropolitana, Chile

Monday, October 10, 2005

No entiendo muchas cosas, el amor es sin lugar a dudas, dentro de mis dudas, el que mayormente ocupa mi mente traviesa. Alguna vez adherí a la teoría de que es un proceso de aprendizaje, uno aprende a querer a otra persona, se comienza a identificar con acciones que resuenan en uno con profundidad, se aprenden modismos, de ahí que prontamente, se hayan creado jergas de la pareja, muletillas que sólo los dos conocen y los hace ser cómplices y fortalecer, de paso, el amor. Pero también pienso, que esa definición forzada mata lo más ideal del amor, quema en su raíz al loco romántico, ese que sin conocer se lanza como caballo sobre el viento, ese que arriesga lo que no tienen sólo por un beso. Si tuviera que elegir me quedo con el último, me parece mas valiente, mas fuerte, mas sincero, menos acomodadizo, en definitiva, mas rebelde. Claro que el otro te otorga estabilidad, le da cimientos intensos y profundos a las relaciones, las hace crecer sólidas.

Mi elección pasa por haber transitado por ambas veredas, en las dos el Sol quema, porque cuando llueve todos se mojan; pero la pasión del amor desbocado, ese irresponsable, genera un movimiento interno, te moviliza hasta la médula, te absorve en colores alucinantes, te transporta a sitios perdidos en su hermosura, te mueve como pluma; en ese lado la mente se pierde, porque deja de funcionar.

Mi problema surge cuando me pregunto si el amor es monógamo, alguien puede, sin lugar a dudas, amar a alguien por toda la vida, es más puede estar con ese alguien por toda su existencia, pero, que pasa si la pasión abre tu apetito, te da de probar un nuevo fruto y te seduce con su sabor. Que pasa, finalmente, si uno se enamora del amor, del estado visceral, de la pasión torrencial y elige, voluntariamente, estar siempre buscando ese primer beso, esa seducción divina que te dice viejo vive, no hay vuelta, no llegues a veterano pidiendo tiempo, mismo que te malgastaste en dudas, en peros, en excusas; no hay tiempo, toma, nunca dejes. No sé, no quiero llegar así al estado de reposo, mi vida no se merece ese tipo de cuestionamientos en su ocaso, lamentablemente no soy quien dirá la última palabra, por lo menos, trato de que así no sea.

Puede que sean ideas desconexas, puede que mi mente se desestructure a pedazos, puede que todo se quiebre; pero es que acabo de ver una película que me gusto en demasía y me abrió el gris cuerpo, me hizo, nuevamente, pensar en lo impensado; en gritar al viento, que las experiencias se viven, no se cuentan. Que no hay nada peor que caer en la anodina cotidaneidad, desestructurarse es la única forma de crecer. Los límites son tu prisión, busca tu plan de fuga, te lo agradeceras.

Laurel Canyon, se llama la película, actúa Frances McDormand, la da Cinemax. Sóbense mirándola, no hay otra forma de verla.