Ya van dos días y las imágenes aún galopan con frenesí en mi mente eterna y sacudida por la caña infernal.Son imágenes que merecen permanecer por el tiempo y hasta el fin de mi existencia; imágenes que hablan de héroes que se juntaron para celebrar a uno de sus principales exponentes y, como entonces, como siempre, se portó a la altura de la situación.El camino se hizo eterno, por oscuros recovecos nos adentramos en una avenida de misterio, sin luz, sólo esperanza y ansiedad. Se abrió la puerta del recinto que nos cobijaría, era la parcela de Andrés “sin pelos” Campos, un personaje de peculiar apariencia que paraliza con su cariño. Nos adentramos en el recinto, éramos los primeros en llegar, yo venía acompañado de personas con las cuales nunca había tenido charlas extensas, sólo compartíamos el mismo cariño por el celebrado…la noche permitiría generar vínculos mucho más profundos y, claramente, cambiar el matiz e intensidad de la amistad. De fondo sonaba, si mal no recuerdo, Camilo Sexto. Desembarcamos por nuestros medios en el golfo verde de la parcela, nos encaminamos al lugar específico en donde el ritual iniciático tendría su epicentro, espléndido escenario, sólo digno de la casta que cabalgaría con valentía y coraje durante toda esa noche inolvidable. Sin miedo y a paso firme nos dirigimos al interior de la cocina en busca del tesoro que el cooler escondía, se encontraba anexado a una esquina; recién al abrirlo nos enteramos de cuan grande se venía la noche. Llenamos las copas y empezamos a celebrar, rápidamente los demás comensales hicieron su arribo, caras que no conocía, pero que emanaban esa intensidad de diversión que unía a todos los presentes. El trago estaba alegre de que nosotros lo ingiriéramos, quizás cuantos lo tomaron y jamás retribuyeron ese cariño, nosotros éramos profesionales y sabíamos como tratarlo, en un abrir y cerrar de ojos el néctar comenzó a circular con frenesí, se multiplicó en los vasos y los vasos se multiplicaron, recorrió con impúdica libertad nuestras gargantas, haciendo variar nuestros decídeles y serenando esa sed demoníaca que de pronto se apoderó de todos.
No sé como se me vino a la mente el concepto de superhéroes, en ese momento fue uno más de tantos conceptos emitidos, la noche encontraría el motivo de mi impulso. Cada vez la vista me retribuía con imágenes de antología el cariño que flotaba en el ambiente, se sentía el cariño, casi se tocaba. Pero pronto comienzo a distinguir, para inquietud mía, que la noche no sólo quiso reunir buenos amigos, sino que esos amigos además poseían poderes ocultos, extraños, potentes. Todos y cada uno de los presentes había sido héroe de su vida y no ha permitido, bajo ningún pretexto, que ésta pase por delante de sus ojos como película, han tomado la dirección de la misma, han sido protagonista de su historia, no son de los que se esconden en la ventana de la inoperancia, mucho menos de los que se justifican en la modorra de la mediocridad; claro que eran héroes, sólo restaba determinar los poderes de todos.
Comienzo a distinguir a algunos que con una habilidad envidiable daban una flexibilidad nunca vista por mí a su rostro, pudiendo en determinadas circunstancia, juntar los ojos con los oídos, la boca con la pera y las cejas con la nuca, era un espectáculo terrorífico, supe de inmediato que su don era desfigurar su rostro para causar espanto, me fascinó ese poder. Luego noté que había otro tipo de superhéroe, ese que te miraba con cara de desinterés, porque básicamente no hacía foco en ti, pero a eso le agregaba un hablar en jerga antigua o quizás una mezcla de jergas, que pronunciadas por una lengua pastosa, daban la forma de una comunicación hipnótica, esos eran los más peligrosos, porque por medio del hablar inconexo se apoderaban de tu alma hipnotizándola. Luego había otro grupo más corporal, en donde los poderes estaban limitados por sus capacidades físicas, algunos de ellos te engañaban fácilmente con un paso inseguro y frágil, pero al acercarse a ti daban saltos infinitos, para caer de espaldas al suelo y volver a pararse, ellos generaban desorden y confusión, ese era su poder. Hubo uno que poseía un poder especial, cayó en trance místico, todos nos acercamos al suelo a verificar su estado, más pronto me percaté que se estaba desdoblando para invadir nuestros cerebros y traspasarnos sus prejuicios censuradores y castradores, al parecer su alma fue a dar una vuelta muy larga, porque nunca volvió del trance. Creo que en estos grupos se aglutinaron todos los héroes de esa noche, además del cariño inmenso que se tenía por el ser que nos unió. Luego de entender que la Liga de la Justicia estaba sesionando en ese lugar, de percatarme de los poderes de cada uno; entendí un concepto quizás mas profundo y que básicamente nos enlazaba a un nivel mas inconciente, al mirar los rostros de los compañeros de andanzas me percaté, de que fácilmente me encontraba en esa mirada, en esa actitud, en ese andar sin miedo, estábamos cortados todos por el mismo molde, éramos reconocibles fácilmente, nuestras conductas, si bien bajo diferentes matices, se estructuraban bajo los mismos principios; la valentía, el coraje, el avanzar antes que retroceder, la simpatía, la risa; y un cariño infinito por el comensal principal. Fue el regalo mas preciado de esa noche, reconocerte partícipe de una casta que no se muere, sino que está más viva que nunca y de la cual somos agentes certificados.
No caía de mi sorpresa, de mi felicidad, cuando veo al principal responsable de esta gesta heroica, como pude me encaminé a confundirme en un abrazo afectuoso, a veces la meditación traba mi capacidad motriz, no sé cuantos más decidieron lo mismo en ese preciso instante y resulto un abrazo gigantesco, memorable, una ruma de amor que sofocó a todos los integrantes, luego el desenfreno, el desorden movido por la felicidad, quizás no exista desorden mas organizado; pero siempre el gran comensal con su vaso empinado al cielo, creo que dando gracias, yo también lo hubiera hecho, y siempre dispuesto a jugar en esa noche lúdica.
Se te agradece zombeca la amistad, en algunas otras la orientación, en lo personal, se agradece el espacio lúdico y sin prejuicio, ese que guía y te hace mejor. Tantas noches que se aglutinaron en ésta que resultó, por lejos, la mejor; no creo que se pudiera hacer un fin de ciclo mejor, cerraste como hombre grande la puerta de tu soltería y, no me cabe la menor duda que iniciarás la de casado como gran hombre. Sólo agradecimientos para esta incursión, sólo palabras de amistad para todos los que llegaron a la reunión y esbozemos sólo sonrisas en el momento del encuentro sabático, porque las palabras sobran...quizás las puse todas.
Agradecimiento especial al hijo de Antonio, que con su corrida Líder del Domingo , me regaló una imagen que pernoctará conmigo por un tiempo indefinido; también, al Señor Christian Lopez, por la bocanada de aire nuevo.


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