Palabras de un Don Nadie

La idea es sembrar pánico desde mi pánico. Que sea un espacio infinito en donde cobijar a esta mente inquieta, que a veces se hace eterna y se refugia en recovecos de dificil visión. El refugio de mis obsesiones, perversiones, pero también sueños y esperanzas. En fin, que sea lo que tiene que ser.

My Photo
Name:
Location: La Florida, Región Metropolitana, Chile

Tuesday, August 30, 2005

El agua de lluvia esquiva con deseo mi cuerpo desnudo, espero su purificación, sólo me da la fría indiferencia de su roce húmedo; trato de seguirle la corriente, salpico todo charco cercano, giro con los brazos extendidos hacia el cielo, suplicando su perdón, mójame, ahora; nuevamente las gotas se aquietan, disminuye la contundencia de su avasallador poder, se convierte en garuga, casi viento húmedo. Caigo abatido, mis manos rodean mi cara, la decepción toma forma de siniestro fatal, estoy perdiendo la razón, mi alrededor se torna de un rojo furioso, sólo quiero limpiar los pecados de mi vida, entre tú y yo, dame el baño de esperanza, sólo la esperanza de que se puede empezar de nuevo, borrar todo, partir de cero. Tus gotas traen la fuerza del perdón, tantas veces me he escondido de ellas, refugiándome en los techos de mi miedo, bajo el paraguas de mi soberbia o simplemente viéndolas desde la ventana de mi vergüenza.

Nuevamente alzo los brazos a tú encuentro, las gotas me tocan con desdén, sigo alargando mis extremidades hacia ti, las gotas las siento cada vez más profundas y me dejo empapar por ellas, me inundan con su paz, cada gota que se desliza por mi membrana sin corazas se lleva un pecado enquistado cerca de mi alma, necesito de todas las gotas del mundo, para sacarme todo el dolor del alma. Tu ducha celestial cae sin respiro y se lleva de a poco los pecados míos, con mi mirada sigo el torrente de agua que nace con fuerza bajo los dedos de mis pies y se pierde lentamente en la onda nansa. Veo alejarse la mirada pervertida hacia tu hermana menor amigo mío, los deseos hacia tu mujer lejano vecino, la apropiación ilícita de tu dinero abuelo; todos y cada uno de mis pecados se aleja y me libera de su peso, mis pies sangran de dolor, más es el dolor más hermoso que he sentido, tan real como la muerte o tu pelo azabache mujer de mi vida. El torrente se hace caudaloso, porque no sólo lleva tu agua purificadora sino que además está lleno de mi perversión, maldad, egoísmo, soberbia; el agua se torna gruesa, fuerte como el pecado, incontrolable como el deseo y dañina como el mal. Creo estar quedando limpio, puedo levantar la cara sin temor, ni vergüenza , puedo volver a mirar a los ojos sin culpa.

Levanto mi rostro hacia la lluvia inclemente tratando de buscar la respuesta, no la veo; pero sé, que se depósito en mí, me limpiaste para permitir que continuara el camino. Mi arrepentimiento será vigilado por mi memoria y vivir en el dolor causado a otros será mi penitencia; trato de reintegrarme, es dificultoso, he quedado completamente débil, tu absolución húmeda me golpeo con fuerza. Simplemente no puedo caminar, éste es el pago justo por mis pecados?, me quieres castigar con más vigor?. La gente se aglomera a mi alrededor, ahora no sólo no puedo moverme, tampoco consigo hablar. Me levantan entre varios, no logró oír lo que dicen. Por fin consigo verte, vienes a buscar lo que te corresponde. Entiendo, ni siquiera la lluvia logró lavar mis pecados y sólo la muerte permitirá que me limpie, entraré al siguiente estado puro, con la esperanza de empezar de nuevo y hacer por fin las cosas correctamente.