Me despierto agitado, algo sabía que no funcionaba bien, estaba sucediendo y yo no me daba cuenta. Me cepillé los dientes como de costumbre, rápido y mal, con mi cepillo desgastado y abierto como lechuga en celo, me bañé con agua helada, problemas con el gas, tomé mi desayuno de siempre, aire contaminado, frágiles destellos de Sol, lo más parecido a la fotosíntesis y me dispuse a salir luego de mi cuchitril. Bajo las escaleras y me percato de que la gente se cubre mas de la cuenta, yo no sentía calor, por lo mismo no entendía la acción de la gente, más poco me importo tenía ganas desesperadas de ir a un café con piernas que conozco cerca de mi casa y en donde las damas se esmeran hasta lo indecible por complacerte. Son todas exultantes, gozosas de sus cuerpos y claramente alejadas del sentido común, fascinantes para mí. Doblo en la cuadra que correspondía, veo el letrero de neón que señala mi destino y, con decisión, entro. Abro la puerta del garito y horrorosa fue mi sorpresa cuando veo que todas las mujeres tenían un solo seno, gigante, ubicado en medio de su pecho, acompañado de un pezón igualmente gigante; no caía de mi asombro cuando una dependienta me saluda con un gesto amable y un beso cómplice y cuneteado, me señala el interior, como sonámbulo accedí, no cabía en mí, cuando veo que el saludo entre ellas era chocar su pecho, con movimientos que en otras circunstancias hubieran sido sensuales, en otras circunstancias.No sabía si irme o quedarme, no sabía que hacer, estaba absorto del espectáculo, por un lado quería correr y no ver mas ese dantesco y antinatural show, pero por otro, el morbo siempre me ha atraído y esta era una ocasión, especialmente singular, de ejercerlo. Tratando de controlar mis nervios, decidí preguntar a las dependientas sobre su situación corporal, tenía que ser cauto, en realidad, pensé luego, es imposible ser cauto con algo tan novedoso; así que decidí ser directo y franco. Llamé a una para pedir un café, se acercó con ese volumen en su frontis, tambaleándose de un lado a otro, a punto de desprenderse de su cimiento. Me señala que sólo hay café en su estado puro; mi vista se detiene sin pensar en su seno, fijándome desde donde nace, hasta donde llega, como se fija en el cuerpo, hasta donde llega, la eternidad de su pezón de ébano; estaba en ese ejercicio, cuando la mujer golpea mi cabeza con su mano y me encomia a pedir algo, de lo contrario me tendría que retirar. No me salían palabras al ver esa forma delante de mí, luego sólo siento el golpe en la espalda, caí de la silla en donde estaba y un musculoso escondido tras una cortina de raso rojo me arrastra hasta la salida, al mismo momento, en que las mujeres deformes me gritaban que me metiera los dos picos por el poto.
Mas helado quedé, ahora del morbo y el asombro, pase al miedo y al delirio. Pensé, dijo dos picos, no es algo casual, no es algo en lo que uno se equivoque; entendí que habían elevadas probabilidades de que sí tuviera dos miembros. Dejé de mirar mi entrepierna, para pensar con mas detenimiento en esto y tratar de controlar lo que estuviera sintiendo en ese momento que me estaba aniquilando el delirante raciocinio. Para asombro, nuevamente, veo que la gente que estaba abrigada en extremo, tenía dos tendencias, las mujeres se abrigaban su pecho y los hombres se amarraban cualquier cosa a la cintura ocultando su cola. Mi decisión estaba tomada, me devolvería a la casa y verificaría que es lo que estaba pasando, no fue necesario. Metí la mano en el bolsillo trasero para sacar mi billetera y para sorpresa me encuentro con un pedazo de pico, que nacía en la parte superior de mis nalgas. Dos miembros, una teta gigante…bueno, quizás y sea un mundo mejor.
La imaginación es mas importante que el conocimiento, lo dijo el señor de arriba, un judío que trabajaba en correos; en la medida que no sé limiten a lo dado y traten de abrir nuevos horizontes, estamos destinado a seguir evolucionando. Se dice que la Ciencia como tal esta destinada a morir, que los grandes paradigmas ya fueron descubiertos; no lo creo, sólo se duerme en seres timoratos y se renueva con nuevos bríos en seres dispuestos a pensar lo impensado.


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