
Cuando se habla de clases de amor, tengo certeza de que aluden a que el amor se manifiesta de manera diferente, dependiendo de quien sea el receptor, pero por lo general alude a un sentimiento que tomó su pasaporte y cruzó el límite de lo racional; el amor, sin lugar a dudas, maniobra en las cálidas aguas de las pasiones, de ahí que las reacciones que se justifican por amor, gocen de cualidades únicas. Por ejemplo esta la espontaneidad, es decir, no se miden consecuencias en los actos, gozan también de intensidad, es decir, se dan con una fuerza que de forma natural y racional no poseemos; y, en lo que pienso la más importante, nos reflejan completamente, es decir, no hay dos lecturas a una acción que tomó al amor como bandera, es nuestro sentir inmediato el que se plasma claro y nítido.
Visto así, cómo son de hermosos los actos hechos por amor, de que forma ayudan a construir hombres y sociedades mejores. Son acciones sublimes que repercuten en el alma y sólo dan explicaciones al corazón... cuanto daño nos ha provocado la razón, en nombre de ella se han enarbolado las más grandes catástrofes y penurias; lo mediatiza todo, todo pasa por su aprobación, cual garante de lo correcto o incorrecto. No será mejor sentir y hacer de inmediato... no, creo que me excedí un poco, debe ser la fiebre que me atormenta producto de esta malaria mal cuidada, contraída en la Legión Extranjera, cuando adoctrinábamos a los autóctonos en el interior de Zaire (demás esta decir, que la fiebre me trae delirios y alucinaciones). Bueno, volviendo al tema, claramente fue un exceso conminar a realizar el acto inmediatamente después de pensarlo, lo que sí es indudable, es que ha algunos entes se les debió haber prohibido pensar.
Siguiendo con el amor y sus facetas o clases, es conveniente señalar, que en muchas partes se resume al amor como un aprendizaje, es decir, la teoría enseña que el amor es un proceso que se aprende. Uno aprende a querer al otro, comienzan las complicidades y generan un mundo aparte y propio, independiente del tipo de amor o el otro... dado que sería muy grotesco o mal visto amar algo, una cosa; bueno, Calígula y su caballo están eximidos, Nerón y Roma también (incluido Petronio), Arturo y Excalibur también, Merlín y su vara, Galileo y su telescopio, Colón y sus naves, Miguel Angel y su cincel, Leonardo y su mente, Mozart y el piano, Beethoven y los lentes, Freud y su diván-cama, Hitler y los hornos, y Papá Mote (Pinochet) y la mandanga, de ahí su demencia angustia.
Ahora, sí es un aprendizaje el amor, estaríamos en condiciones de, sino aprendemos a amar, no seguir en este proceso, suspender el aprendizaje; y me parece hasta razonable pensarlo, los hijos dejan la casa, las parejas se separan... pero, que pasa con el amor filial, ese que viene por sangre y pasa de madre a hijo. Hoy conmino a los lingüistas a que se dejen de tonteras y creen una nueva forma para denominar a esa clase de amor. No es cualquier amor que uno pueda agrupar en este grupo, es un sentir diferente, me parece que prohibitivo al hombre, bueno casi todos, es una forma emocional nueva, y para comprobarlo, basta con admirarlos un momento para caer en tal milagro, cómo si compartieran algo sagrado, que no tiene mas eco fuera de sus almas. Sin lugar a dudas, sobrepasa por mucho a los demás amores, no hay amor que se compare.
El porqué de esta clase de amor sigue siendo una incógnita, aunque no por ello uno pueda dejar de esbozar ciertas hipótesis al vuelo; a saber, quizás y se ve en ellos la redención de nuestros pecados, como ejemplo accedan acá http://palabrasdeundonnadie.blogspot.com/2006/06/oscar-castro-palabras-al-hijo-futuro.html , la proyección de nuestros marchitos anhelos... quizás y sólo una extensión de nuestro lastimado corazón. Cómo sea, es tiempo de que el sentido común se haga presente y por fin defina, con una nueva acepción a este sentimiento abrazador, que lacera el alma y aprieta el corazón, que te mueve sin miramientos, te alegra con locura y te duele mortalmente. De lo contrario, tendré que acudir a mi libro Cósmico y yo dar con la nueva acepción, que les prometo de antemano no será como mis otras creaciones lingüísticas, tendrá un uso práctico y será de fácil pronunciación.


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