Palabras de un Don Nadie

La idea es sembrar pánico desde mi pánico. Que sea un espacio infinito en donde cobijar a esta mente inquieta, que a veces se hace eterna y se refugia en recovecos de dificil visión. El refugio de mis obsesiones, perversiones, pero también sueños y esperanzas. En fin, que sea lo que tiene que ser.

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Location: La Florida, Región Metropolitana, Chile

Monday, January 02, 2006

Las fiestas de fin de año son una catarsis, todo el mundo entiende que los límites se tornan mas flexibles, las personas están mas abiertas a experimentar y a darse licencias que en el resto del año no hace. Yo me considero alguien abierto de mente, bastante liberal, siempre buscando el sinsentido de las cosas, queriendo ver entre líneas, simpatizante de las minorías...etc.
Me tocó asistir a una fiesta de fin de año, en donde todas las creencias antes descritas se pusieron a prueba. Todo lo que entendía y daba por sentado, de pronto me golpeó la cara, no era como pensaba, bueno casi nunca las cosas son como se piensan. Todo se vuelve a replantear, todo comienza de cero, sólo en estos casos nos damos cuenta que en la vida lo único constante es el cambio.
La fiesta se realizó en dependencias de equinos, claro que ellos no estaban presentes, arrendaron el lugar a inescrupolosos seres que lucraron con el templo de las apuestas, el club hípico fue el lugar; los seres inescrupulosos poblaban todo el recinto, se distinguían de dos tipos, los de corbata y traje, sin ningún tipo de preparación, guardias que sólo sabían decir que no, irritables, probablemente, porque veían como todos se divertían y ellos por unos cuantos morlacos, debían sacrificarse; como fuere, la culpa no era nuestra. Los otros, al parecer, estaban mas involucrados con la fiesta en sí, eran organizadores, productores, buenasmozas en su mayoría las mujeres, decadentes en su totalidad los hombres. La fiesta se estructuró, como instancia de apertura, de hecho, se denominó Open Blondie, la Blondie, la he descrito en su médula en un artículo del 20 de Agosto, sólo reiterar..."Blondie, tu diversidad me abruma, me hace minúsculo, todas las gracias posibles, por ser el antro de lo permitido, bajo tus murallas se han escrito todas las historias que recuerde la memoria, por ser el zumbido inclemente que no claudica ante manotazos censuradores, por ser el regazo en donde descansan las obscenas perversiones de almas inquietas que sólo buscan identidad o cariño". Como señale anteriormente, todo esta sujeto a cambio, incluso mis opiniones.
Bueno, yo estoy llano a que las personas se hagan concientes de su identidad, es mas, estoy llano a que exploren, si estiman que es necesario, en su sexualidad; lo que también creía que tenía claro, era que no me incomodaba ver a parejas del mismo sexo demostrar abiertamente su postura y cariño...bueno, lo único constante es el cambio.
Eran los albores de un nuevo día, el cielo se inundaba de luz, los colores claros se apoderaban del firmamento, a esa hora hermosa e indefinible, decidía acercarme a la pista de baile, me percaté de que no había movido mi cuerpo como me gusta a mí. Me encaminé a una de las pistas de baile y de la nada accedo a un espacio colmado de personas, de rostros anónimos, que sudaban cada paso, que se esmeraban en moverse en el nulo espacio que existía, como pude llegué al medio de la pista y traté de moverme, mi compañera de danza había quedado rezagada y prontamente la perdí de vista, no importaba, quería danzar. Comienzo a moverme, cuando noto con asombró que luego mutó en desagrado, que estaba rodeado de parejas del mismo sexo, prepúberes que se comían a besos, niños que no creo que buscaban identidad, sólo buscaban saciar su hambre de cariño perdiéndose en las mandíbulas de otro u otra. Giro en 360 grados, estaba en el epicentro de la orgía, en ese momento me surgió esta incomodidad que trató de exponer, porque una cosa es ser liberal y otra muy distinta es no establecer límites claros, pautas de comportamiento que conlleven a vivir en respeto. Muy distinto es conocer el camino a transitar el camino.
Los pendejos siguieron explorando su cavidad bucal, con algunos gestos se tocaban sus partes íntimas, sin importar la gente, bueno que iba a importar si estaban todos en los mismo...pasaron cerca de 5 minutos y la música terminó. Aún estaba conmocionado, me dejé llevar por la corriente humana, salí a la luz, vi la mañana como ganaba terreno a la noche, volví con la gente que me acompañaba, en el camino vi centenares de parejas, que tenían en sus movimientos mas ansiedad que cariño, que buscaban con mayor ahinco lucirse que mostrarse amor; entendí que la búsqueda de identidad es algo interno, que madura por experiencias vividas no impuestas, que se estructura solo con tu intimidad.
Terminé la fiesta en el Mercado degustando especies marinas, después de estar tanto rato en terreno de equinos, machas a la parmesana con un exquisito vino blanco helado, fue el regalo que me dio la vida por aprender su lección...las cosas nunca son como se piensan y que lo único constante es el cambio.